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Contrapuntos a la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras

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  1. Para la ABIF, los factores que influyen en los costos del crédito son el entorno macroeconómico, las regulaciones bancarias, la disponibilidad de información sobre clientes y la calidad del marco jurídico. Además, los factores más relevantes en el costo del crédito son el nivel de riesgo, los costos de administración, los costos de adquisición y el costo de fondos. 

En relación a dichos factores, la ABIF no se hace cargo de la principal crítica que normalmente se le hace al sector, sobre la alta concentración oligopólica y del tratamiento expropiatorio que allí se hace a los clientes cautivos, a los cuales en la práctica se les impide traspasar garantías entre bancos (de un mismo sistema financiero). 

  1. La ABIF señala que existe evidencia empírica de que mientras más alto sea el nivel de riesgo en los créditos de personas, menores son los márgenes de ganancia existentes: Riesgo Extremo (tasa activa de crédito 4,05% y resultado neto -2,31%), Alto Riesgo (2,34% y -1,21%), Riesgo Normal (2,72% y 014%) y Riesgo Bajo (2,43% y 0,30%).

 Lo anterior puede ser cierto cuando se ordenan los créditos de manera “ex – post”, pero no dice nada sobre el factor riesgo al momento de la evaluación “ex – ante” de un crédito. Las categorías de Riesgo Extremo y Alto Riesgo incluyen a grandes deudores como a pequeños deudores y por lo tanto no se puede inferir (con estos datos, al menos) cual sería una tipología “ex – ante” más afecta al riesgo. Tampoco la ABIF entrega datos sobre el peso que tendría cada uno de los segmentos así definidos sobre el total del crédito. En consecuencia, cabe preguntarse si la pérdida de -2,1% en el estrato de Riesgo Extremo es significativa respecto del total del crédito otorgado, o si se trata solo de una pérdida marginal.  

  1. A juicio de la ABIF los costos de adquisición (costos de transacción) tienen una incidencia relevante en el costo del crédito. Estando de acuerdo con lo anterior, la pregunta es que tan relevante sea el costo de transacción para explicar la brecha existente en las tasas de interés entre Pequeñas y Grandes Empresas, cuando además los bancos están cobrando comisiones adicionales por cada operación. Mientras la Gran Empresa opera con tasas nominales a 90 días del 6% anual, la MIPE lo hace con tasas superiores al 35%; en otras palabras, existe una discriminación en el costo del crédito que llega al 600% (6 veces) que cubre en exceso los costos de transacción, las asimetrías de información y un eventual riesgo asociado a las MIPEs . 
  2. Cuando la ABIF se refiere al comportamiento de las PYMEs considera una tasa de colocación del 4,04% y un costo de fondos igual a 2,41%, lo cual arroja un resultado neto de 0,27%. Al respecto, cabe preguntarse cómo la ABIF estimó la tasa de 2,41% cobrada a las PYMEs, siendo que las tasas de crédito a corto plazo para las operaciones entre 200 UF y 5.000 UF están alrededor del 18%, cifra sustancialmente superior al 4,04%. Tampoco este cuadro señala el período a que los datos están referidos y por lo tanto fue imposible verificar el costo efectivo de los fondos para ese período. 
  3. Para la ABIF, el nivel de spread en Chile es bajo cuando se lo compara con otros países latinoamericanos. No obstante lo anterior, cabe señalar al menos dos factores que están en la base de las comparaciones de competitividad internacional. Primero, como consecuencia de una política monetaria ortodoxa, se verifica una fuerte apreciación en el tipo de cambio real del peso y, segundo, Chile compite con otros países a nivel global que mantienen spread que son bastante menores. En efecto, el alto spread es una de las principales debilidades competitivas de Chile, hecho detectado por el Informe de Competitividad Mundial del 2010, del Institute for Management Development (IMD, Suiza). 
  4. La ABIF sostiene que la solidez de la banca chilena ha permitido enfrentar mejor la recesión que otros países, no habiendo sido necesario utilizar recursos públicos para capitalizar a la banca, como debieron hacerlo otros países en el mundo. Al respecto, es necesario señalar que si bien el sistema bancario chileno no estuvo nunca en riesgo, los bancos “sobre reaccionaron” al ciclo recesivo, no renovando líneas de crédito y tampoco traspasando el financiamiento que requería el sector privado. El resultado fue que a pesar que Chile tenía sus cuentas macroeconómicas en orden, debimos sufrir una recesión más pronunciada y persistente que otros países latinoamericanos (Perú, Argentina, Brasil, Colombia). 
  5. La ABIF es partidaria de perfeccionar el actual sistema de informaciones crediticias, para así contar con mayor información positiva sobre la deuda consolidada de las personas y empresas. El tema de la información comercial ha sido debatido en múltiples ocasiones y se requiere ciertamente de una legislación que junto con aportar mayores niveles de información, no termine estigmatizando de una manera permanente a los deudores morosos, como hoy ocurre con el DICOM. 

En consecuencia, no debe tratarse de una reforma legal que solamente vele por proveer de mayor información al sistema bancario como lo propone la ABIF, sino que contemporáneamente también deba asegurarse que las personas y empresas tengan la posibilidad de integrase al sistema crediticio, cuando éstas se pongan al día en sus pagos.     

  1. Sobre los resultados patrimoniales obtenidos por la banca en Chile, la ABIF manifiesta que éstos estarían siendo altos este año 2010 no porque los spreads cobrados sean ahora más altos sino porque ahora se incorporan variables como la inflación, los menores gastos por riesgo de crédito, la mayor eficiencia operacional del sistema financiero y la modificación de las normas contables y financieras (IFRS). 

La interpretación correcta es que las altas tasas de rentabilidad en la industria financiera han sido posibles porque los spreads cobrados han sido y siguen siendo altos en Chile. En efecto, al comparar la rentabilidad de la industria financiera con el resto de los sectores económicos del país, se aprecia que ésta ha sido extraordinariamente alta no solo este año sino en las últimas dos décadas. En efecto, el año 2009, caracterizado por una recesión económica a nivel mundial, el sistema financiero chileno logró utilidades después de impuestos que representaron en promedio un 13,6% de su patrimonio (datos SBIF). 

En conclusión, la presentación de la ABIF ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados no logra demostrar que los spreads cobrados en Chile sean bajos y que no constituyan en si mismos una traba para el desarrollo nacional. Por el contrario, existe bastante evidencia de que estamos en presencia de spreads altos y que las empresas de menor tamaño siguen sufriendo para acceder al sistema de crédito. 

Por otro lado, se constata que la rentabilidad del sistema financiero ha sido extraordinariamente alta en las últimas dos décadas. Lo anterior se explica precisamente por los altos spreads cobrados, como consecuencia de una alta concentración bancaria y prácticas abusivas de tipo oligópolico en contra de los clientes más débiles del sector financiero. 

Juan Carlos Scapini S.Santiago, 14 de octubre 2010
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