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Políticas Públicas, ERNC y Eficiencia Energética

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2.       Serio porque al evaluar el potencial técnicamente factible de ERNC  toma como base los proyectos efectivamente en proceso de análisis en las distintas entidades competentes; es exhaustivo al tomar en cuenta las principales posibilidades y busca soluciones que armonicen los objetivos del desarrollo económico con los medioambientales.

3.       Metodológicamente fundado, pues junto con una evaluación económica estricta de los proyectos representativos desarrolla un análisis de tres escenarios asociados a la evolución del precio de energía que resultan razonablemente representativos, de las evoluciones posibles, en una situación tan confusa como la presente en que el precio del barril de petróleo hacia diciembre del presente año puede ubicarse en torno a los 100 o 200 dólares el Barril.

4.       Relevante pues contribuye a realizar un debate en torno a las opciones que el país debe evaluar para tomar sus decisiones en un campo tan crucial del desarrollo nacional. Esto es fundamental, pues la falta de una visión prospectiva en el sector energía y la inexistencia de una política de seguridad de largo plazo llevó a confiar  excesivamente en una opción quizás adecuada en el corto plazo pero débil en el largo plazo  que condujo a la  vulnerabilidad extrema que nos afecta desde el año 2006 y que ha tenido un costo, hasta el momento, de US$ 3640 millones de dólares para los consumidores.

5.       La principal tesis del estudio es que la ERNC y el uso eficiente de la Energía (UEE)  son  alternativas económicamente viables y, de aquí al año 2025, pueden contribuir sustantivamente a una matriz energética segura, sustentable y adecuada a los objetivos de crecimiento económico. Existe relativo consenso en que al año indicado la capacidad de generación eléctrica del SIC debería alcanzar unos 22.736 MW. Frente a ese requerimiento, la capacidad de generación  mediante ERNC, económicamente factible de instalar  en el  SIC al año 2025,  corresponde  a  14,7%  (3.332 MW), 19% (4.402 MW) y  25,3% (5.753 MW), en los escenarios conservador, dinámico y dinámico–plus, respectivamente. Por su parte, los menores requerimientos, como efecto de la UEE permitirían ahorros en capacidad de generación equivalentes a 7,8% (1754 MW), 12% (2740 MW) y 18%  (4121 MW) de la capacidad total requerida en el 2025 en los mismos escenarios indicados. Esto significa, que las ERNC y el UEE pueden contribuir entre un 22% y un 44% al abastecimiento eléctrico del país del año 2025, dependiendo del escenario que más se acerque a la evolución efectiva del costo de la energía.

6.       La gran pregunta que queda abierta, y escapa a los objetivos del estudio, es si el desarrollo ulterior de las ERNC podría compensar la renuncia a la energía nuclear.

 

  B.      DEFINIENDO EL PROBLEMA ENERGÉTICO QUE ENFRENTAMOS.  

 

7.       El aporte de la ERNC puede ser analizado una vez que se define cuál es el problema energético que enfrentamos y sobre esa base podremos definir la matriz energética que necesitamos.

8.       Es conocido el dicho que más que dar una buena respuesta, lo importante es hacer una buena pregunta. Existen muchas respuestas para una pregunta incorrecta como es: ¿cómo resolver los problemas energéticos? En ese contexto señalar que la necesidad tiene cara de hereje y en consecuencia debemos aceptar cualquier matriz energética no da cuenta del problema que enfrentamos.

9.       ¿Cuál es el problema energético? Se necesita generar una oferta energética que permita responder a la demanda que genera el crecimiento económico deseado y el mejoramiento de la calidad de vida de las personas. Pero, la matriz energética debe asegurar la sustentabilidad. Ello no es sólo un requerimiento ambiental, es condición para avanzar con nuestro modelo exportador. Basta señalar los problemas en los mercados de destino que enfrenta la producción salmonera por los descuidos ambientales. En tal sentido, como país debemos además asegurar que no somos parte del problema en relación con el calentamiento global sino que parte de la solución. Nuestras fuentes energéticas deben ser diversificadas para enfrentar con eficiencia en el largo plazo, las diversas trayectorias que puede requerir el desarrollo energético. No se puede depender de un sólo proveedor cuando más de un tercio de la capacidad instalada de generación está asociada a un tipo de combustible. Debemos aprovechar las fuentes nacionales. Debemos asegurarnos un abastecimiento económico. Es importante asegurar condiciones de estabilidad. La dependencia del petróleo, es problemática pues está sujeta a alta variabilidad de precios como efecto, particularmente, de que las principales reservas se encuentran en zonas de conflicto.

  

C.      APRENDER DE LOS ERRORES DEL PASADO.

  

10.    El subtítulo del seminario “Pensando hoy la energía del mañana” sintetiza bien el desafío del presente. Las graves vulnerabilidades de los últimos años evidencian las limitaciones del esfuerzo emprendido como gobierno y como país.

11.   La política pública del sector: Las penurias que hemos pasado, no son propias del país que aspiramos a ser. Faltó seguimiento del escenario internacional  y  capacidad prospectiva y de innovación en las políticas. Es preciso identificar tempranamente los desafíos e introducir modificaciones oportunas. Hicimos la transición hacia un sector energético privado; no obstante, los cambios que se insinúan desde los años 90 (energía como arma de la política exterior de los Estados, problemas crecientes de los combustibles fósiles; amenazas medioambientales globales y locales, creciente conciencia medioambiental) no han inducido suficientemente las innovaciones requeridas.

12.   La política pública no se puede reducir a la regulación.

13.   Resolver eficientemente la oferta energética en el corto plazo y enfrentar los peligros y oportunidades de largo plazo es un dilema que enfrentamos. Ante ello hay dos posibles posturas erróneas: la primera es hacer como que las condiciones actuales se reproducirán eternamente; la segunda, pensar que como país en desarrollo podemos desaprovechar las economías de corto plazo.

14.   Tras ellos subyacen desafíos conceptuales y políticos. Conceptual, pues operamos en un sistema de mercado; más aún donde las inversiones son de largo plazo y en tal sentido es necesario contar con marcos reguladores estables (lo que no significa rígidos). El problema es que el horizonte del mercado tiende a ser miope en el largo plazo. Las dificultades generadas por la crisis de suministro de gas son testimonio elocuente de aquello. ¿Cómo explicar sino la decisión de múltiples países de invertir en tecnologías más caras en el corto plazo pero que aparecen cada vez rentables en un contexto medioambiental crecientemente complicado. Parece indispensable que nuestro país inicie con decisión un camino similar. El problema es cómo combinar la operación del mecanismo de mercado con una intervención que sea proactiva, ágil y en gran escala.

15.   Buena parte de las grandes industrias del país fueron creadas con el aporte decisivo del Estado. En materia energética lo hemos empezado hacer recogiendo esa experiencia. Las plantas de GNL que están siendo construidas por ENAP  Y CODELCO el establecimiento de la Comisión Presidencial de Energía Nuclear se inserta en esta línea.

16.   No obstante, se necesita un impulso de gran magnitud para desarrollar fuentes de energía que presentan grandes potencialidades y que nos pueden ayudar a resolver el problema energético en el largo plazo y además crear una industria de crecientes potencialidades. La  eficiencia energética no es asunto de los momentos de crisis de abastecimiento, es una exigencia permanente y que requiere inversiones sustantivas. No se puede además incumplir como país las obligaciones con la humanidad. Habida cuenta del aumento de los costos de los combustibles y de la incertidumbre que afecta a estos mercados, es indispensable, y además un buen negocio, invertir en este campo. Debemos aprovechar la buena experiencia acumulada en el presente año y potenciar con fuerza y persistencia hacia el futuro. Se requiere establecer metas y desarrollar las políticas pertinentes para avanzar en esa dirección.

17.   El aporte de las ERNC, es mucho más importante de lo que se piensa a primera vista. Constituyen un aporte a la diversificación e independencia energética del país.  Permitirán contar con la efectiva capacidad de decidir frente a la opción nuclear. Ayudan al desarrollo de un sistema distribuido en el país. Contribuyen a superar los problemas globales, como el calentamiento.

  

D.      LA CRISIS ENERGÉTICA DESDE LA PERSPECTIVA DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS.

  

18.   Si en el año 2000 una persona le hubiera descrito a un especialista en el sector del transporte público,  el colapso que sufriría el transporte público de Santiago a partir de febrero del 2007 o si otro especialista hubiese descrito la grave situación de vulnerabilidad que pasaríamos en los años 2007 – 2010 en el caso de la energía, habría sido, entonces, catalogado de ignorante o simplemente loco. Personeros del Banco Mundial que miraban con cierto escepticismo la puesta en marcha del Transantiago habrían sostenido que apoyaban el experimento sólo porque Chile era un caso especial, donde se podían emprender tareas de la  magnitud de la reforma del Transporte.

19.   No obstante, lo que aparecía como imposible ha ocurrido. No es el lugar para referirnos al caso del Transantiago, es el caso del sector energético el que nos interesa. ¿Cómo fue posible que cayéramos en la situación de menoscabo que hemos sufrido desde casi dos años?

20.   Han surgido muchas explicaciones, desde aquellos que insisten en negar el papel del modelo energético y lo atribuyen a la falta de previsión respecto de la evolución económica en Argentina y de haber confiado en un país que no merecía tal confianza.

21.    Creo por el contrario que esto tiene que ver con un modelo energético en que son las señales del mercado y las empresas las que, exclusivamente, deciden sobre la inversión no obstante que ni el mercado ni las empresas tienen la capacidad de evaluar los problemas en un horizonte de largo plazo, en particular en épocas de turbulencias. En el contexto descrito, el Estado tenía en este sector, una descripción de funciones concentrada en los aspectos regulatorios y carecía de un rol en la definición de una real política energética. No disponía, tampoco, de instrumentos adecuados para desarrollar un análisis prospectivo ni tampoco para intervenir frente a una situación en que el sector privado quedaba paralizado.

22.   Desde mi punto de vista, estas respuestas son parciales. No explican cómo han surgido problemas tan serios en diversos ámbitos de las políticas públicas. Mi impresión es que en el sector energético, como en otros campos problemáticos, se ha constituido una suerte de red de política pública que ha dominado el debate y, naturalmente, la toma de decisiones. En dicha red participan las principales empresas del sector privado, las autoridades gubernamentales respectivas, los principales especialistas y los más connotados economistas del área energética. Esta red no se puede radicar en una institución, tampoco responde a la contraposición tradicional entre lo público y privado, articula lógicas de acción diferentes pero terminan por establecer relaciones de intercambio y compartir una visión del mundo. Constituye lo que se ha denominado comunidades epistemológicas, esto es, comparten motivaciones, creencias, ideas,  paradigmas, una visión del mundo y razones para operar en política pública que les permite ver algunos aspectos del problema y no otros. Proclives al hermetismo, generan espacios de seguridad al compartir el sentido de su acción. Ahí radica su eficacia, pero consecuentemente radica también la restricción que implica sobre el sistema pluralista de acceso a la toma de decisiones y a los recursos de las autoridades públicas. Se da una situación paradojal, se trata de un sector en que hay mucha decisión privada pero sujeta a decisiones o “no decisiones” gubernamentales.

23.   El debate en esta red de política pública ha limitado el espacio democrático de debate. Ello tuvo como consecuencia que lo que no cabía en el paradigma oficial no formaba parte del problema. No era posible en dicho paradigma que la planificación del mercado no reaccionara frente a eventuales problemas. Por tanto, si el suministro desde Argentina empezaba a reducirse, y el mercado no generaba las señales para reorientar las decisiones, entonces no había un problema real. Prueba de ello es que en los planes indicativos de la CNE hasta hace no mucho seguían inscritas centrales de ciclo combinado.

24.   El debate energético como campo pionero de irrupción del público en la discusión sobre políticas públicas. Los movimientos ecologistas son una expresión importante de eso.

25.   La naturaleza cada vez más compleja de los problemas en una sociedad de riesgo (Beck) hace indispensable la acción eficaz de las instituciones propias de la democracia representativa y que la ciudadanía participe en la toma de decisiones. Poner o no una central nuclear no es un problema menor que puedan resolver los técnicos. No tengo una opinión respecto de la energía nuclear. Lo que sí me parece importante, es que con este tipo de estudios, el país no estará sujeto al dictado de la necesidad y podrá tomar la opciones pertinentes en un espacio en que estarán las empresas, estará el gobierno pero también los ciudadanos que al fin y al cabo serán los favorecidos o perjudicados por las decisiones de política pública.

 


[1] Presentación preparada para el Seminario “Aporte potencial de la ERNC y la eficiencia energética a la matriz energética 2008 – 2005. Pensando en la Energía del Mañana” Centro Cultural Palacio de La Moneda, Santiago, 8 de agosto 2008 

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