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Política Anti Recesión

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Sin embargo, la economía chilena ya anunciaba, con bastante anticipación, que la combinación de política económica que ejercían las autoridades monetarias y fiscales conducían a una desaceleración excesiva frente a la crisis internacional en gestación. El mismo IMACEC, elaborado y analizado por el staff del Banco Central así lo demuestra, con lo cual es aún más inexplicable la excesiva demora en su accionar para corregir los evidentes desajustes. La serie de tendencia ciclo mostraba que la inercia era de desaceleración si se evalúa su evolución en retrospectiva, pero si se aplica el método prospectivo, la tasa mensual anualizada de la serie de ciclo tendencia es aún más elocuente, pues mostraba una caída brusca de los niveles de actividad desde el segundo trimestre de 2008. Esta serie nos reporta una economía chilena completamente estancada desde octubre del año pasado.

 

 

 

La crisis internacional se está haciendo sentir con fuerza en los países desarrollados, y los principales indicadores de la economía chilena comienzan a mostrar los primeros efectos en la producción y el empleo. El PIB del año 2009 será negativo, con una caída de la actividad más acentuada en el primer semestre, y la desocupación se situará en los dos dígitos en los meses de invierno. Desde la perspectiva de la demanda agregada, no se encuentran espacios que permitan sustentar una leve expansión, sólo un optimismo moderado y la capacidad competitiva de las exportaciones, las cuales en ningún caso podrán compensar la restricción de la demanda interna.

 

 

 

Sin duda que el impacto en el primer semestre será significativo, y junto con el peak de la contracción de la actividad productiva, los efectos se trasladarán al mercado laboral, y de no mediar acciones decididas y oportunas podríamos llegar a tasas de desocupación en torno al 12%, es decir alrededor de 900.000 personas sin empleo.

 

La transposición de los elementos de la demanda agregada hacia los sectores productivos también será bastante asimétrica, lo cual sin duda explicará la curva al alza del desempleo.

 

 

 

El PIB Pro Empleo muestra que la contracción de la actividad será aún más dura en los sectores productivos que son más intensivos en el uso de la mano de obra, ya que los sectores orientados a la exportación son más intensivos en capital y recursos naturales.

 

 

 

Así, la restricción de demanda agregada será más intensa en los componentes de la demanda interna, en especial en el gasto de inversión que ve un agotamiento del ciclo expansivo de la edificación, y coincide además, con una fuerte contracción de la ejecución de obras de infraestructura privada. El único elemento de contrapeso en este contexto es la inversión pública, aunque su incidencia en el gasto de inversión en construcción es relativamente baja, y por ende se requiere de la activación de un programa de inversiones más amplio de lo que hasta el momento se ha pensado y diseñado.

 

Sin embargo, la política fiscal se ha hecho partícipe de este diagnóstico e inició el año con anuncios significativos cuya implementación es de alta prioridad. El programa de estímulo fiscal compromete recursos por US$ 4.000 millones Entre las medidas de estímulo económico más importantes están las siguientes:

 
  • incremento en US$ 700 millones de la inversión en OOPP,
  • eliminación transitoria del impuesto de timbres y estampillas,
  • incremento transitorio de los beneficios de la Ley 701 de incentivos a la forestación,
  • pago de un bono especial de $40.000 a 1.700.000 familias de escasos recursos,
  • creación de un subsidio para la contratación de trabajadores entre 18 y 24 años.
 

El impulso efectivo, llega a los US$ 1.600 millones, ya que otras medidas contribuyen al financiamiento global como lo planteado en términos de reducir los PPM, o los aportes de capital de Codelco, que serán de menor impacto al momento de estimular la actividad.

 

Por otra parte, el Banco Central aún mantiene una TPM excesivamente alta, y sus señales siguen siendo equivocadas, pues sus reiterados anuncios de próximas reducciones no son las que hacen que los agentes tomen decisiones de acceder a financiamiento.

 

En consecuencia la CEPS, manifiesta la necesidad de seguir avanzando en políticas de apoyo a los más débiles en la economía, las familias más pobres del país y las micro y pequeñas empresas, que generan la mayor parte del empleo nacional. Sin embargo, ya debemos tener presente la dura situación que se está configurando, y que llegará a su peak en junio-julio de este año, y por ende un nuevo impulso fiscal es prioritario de anunciar en este mes de marzo, para que pueda estar en pleno funcionamiento cuando la ciudadanía lo requiera.

  
Propuestas de Política Económica para enfrentar la crisis:      Política Monetaria y Cambiaria: 
  1. Reducir a un máximo de 100 puntos la brecha entre la TPM del BCCH y la tasa del FED.
  2. Dejar flotar el dólar, al interior de una franja que tenga como piso $550  y como techo $650.
       Política fiscal: 
  1. Preparar un programa de OOPP complementario al ya anunciado en enero, por otros US$ 1.000 millones cuya ejecución debe comenzar en el segundo semestre de este año. 
  2. Implementar adecuadamente los incentivos presidenciales para la contratación de mano de obra por el sector privado. Cabe señalar que el 3 de Marzo del 2009 ingresó a la Cámara de Diputados el Proyecto de Ley respectivo, con carácter de suma urgencia.
  3. Diseñar y ejecutar programas especiales de empleo municipal, para todas  aquellas comunas donde la desocupación supere los dos dígitos (por ejemplo Tomé).
  4. Crear un fondo especial para apoyar con financiamiento público a empresas importantes que siendo intensivas en empleo demuestren ser viables en el mediano plazo. La condición impuesta para este apoyo financiero es la formalización de “pactos laborales”, a la usanza de Italia y países escandinavos, donde concurran el Intendente Regional respectivo, los Gerentes de la Empresa y sus Sindicatos.  
 Política de Apoyo a las PYMEs

 

Ante las nuevas condiciones restrictivas del mercado, la pequeña empresa tiene dificultades para demostrar su viabilidad. Los ingresos tienden a disminuir, los costos a aumentar y la rentabilidad desaparece. ¿Qué hacer entonces?

 

  1. El Estado deberá proveer líneas de financiamiento adecuadas para las necesidades de las PYMES y el Banco del Estado deberá ser un instrumento importante para normalizar los niveles de la tasa de interés a las que acceden las PYMES en el mercado financiero, ajustando sus objetivos de rentabilidad y de riesgo, generando mayor competitividad en un mercado financiero local de características oligopólicas.
 Política Tributaria: 
  1. Reforma tributaria. Bajar en forma inmediata el IVA a un 16% y aumentar, a partir del 2011, la tasa de impuesto de primera categoría (ganancias de las empresas) hasta un 20% y acompañar la medida con un incremento del tramo exento en el Global Complementario. Se trata de impulsar una política tributaria que alivie directamente a la clase media.
   Políticas Sociales:

 

  1.  El Estado deberá destinar sus mejores esfuerzos en la ejecución del presupuesto fiscal 2009, donde el gasto social representa el 69,1% del gasto total. Al respecto, se propone destinar un bono especial de Invierno de $60.000 para el mes de Julio, para paliar así los gastos extraordinarios de calefacción que deberán sustentar las familias más pobres. 
 Política Internacional:

 

  1. El país debe adherir a los postulados de una reforma a la institucionalidad internacional vigente (FMI, GATT, BM), de manera de potenciar el desarrollo de todas las naciones, sin exclusión. Lo anterior permitiría, entre otras cosas, prevenir la evasión y el lavado de dinero, así como mejorar las perspectivas de la gobernanza conjunta a la globalización.
  

Santiago, 5 de Marzo 2009